Una página pensada para mujeres, compartiré artículos que puedan ser de edificación y provecho a tu vida; y por supuesto basados en la Escritura, la cual es la máxima fuente de sabiduría y consejo. Gaby de García
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jueves, 4 de mayo de 2017

PERSIGUIENDO SUEÑOS Y METAS

Muchos de nosotros soñábamos en lo que queríamos ser de grandes, en mi niñez, yo quería ser astronauta. Más tarde, en mi adolescencia, yo quería ser cantante, científica o algo parecido, quería ser reconocida por mi trabajo, lograr grandes cosas. En la universidad, quería ser una profesional exitosa, luego quería ser maestra o empresaria. Esos son un poco de mis sueños, ha habido muchos más, siempre cambiantes dependiendo de la etapa en la que me encuentre.

Hoy, solo tengo una meta, solo un sueño, solo un objetivo: Jesús; quiero vivir alabando a mi Señor por la eternidad. Cuando conoces a Cristo, él y solo él es tu meta (Salmos 73:25). No es que este malo perseguir nuestros sueños y luchar por lo que queremos ser en la vida, yo aún sigo queriendo ser maestra y tener mi propia empresa, y si Dios me permite lograr esos objetivos quiero que sean para su gloria (1 Corintios 10:31). Pero no estoy afanada en que se cumplan, ni me sentiré fracasada si no se cumplen, ¿por qué? Porque tengo una meta mayor a la cual perseguir (Fil 3:14), y mientras voy corriendo a esa meta final, quiero ser conformada cada día a la imagen de Jesús, quiero proclamar su palabra, quiero contar sus maravillas, quiero vivir para su gloria.



Repito, no es pecado luchar por conseguir tus sueños y lograr tus metas, el pecado es cuando esos sueños o metas se vuelven un ídolo para ti, un ídolo es todo aquello en lo que basas tu felicidad, aquello que pones en primer lugar en tu vida, aquello a lo que le das prioridad por sobre Dios. Si no terminar tu carrera te hace sentir infeliz y fracasada, estás haciendo un ídolo de una carrera profesional, si no tener esposo o hijos te hace sentir sola y triste, estás haciendo de un esposo o hijos un ídolo.  El primer lugar en tu vida le corresponde solo a Dios, y solo en él debes basar tu felicidad.

Como cristianos no debemos perder de vista nuestro objetivo principal, en ocasiones podemos estar en una encrucijada y una decisión equivocada nos puede apartar del verdadero camino. Hace años conocí a una chica, su sueño siempre fue ser aeromoza, cuando yo la conocí ella estaba sirviendo en la iglesia, era una mujer entregada a Dios y a su obra; y de pronto le llego la oferta laboral que siempre había esperado, pero debía viajar constantemente y eso le impediría seguir sirviendo, ella tuvo que elegir entre cumplir su sueño o seguir en la obra de Dios.  Ella eligió lo mejor, y ver su experiencia me dejo una gran enseñanza, que nunca, jamás, cualquier sueño que tengamos debe estar por encima de lo más importante.

Te animo a examinar tus metas y sueños, pregúntate ¿para qué quiero lograr tal o cual cosa? ¿me aleja de Dios esa meta o sueño?, si quieres cumplir un sueño solo para satisfacer tus propios placeres y deleites egoístas; necesitas venir a la Palabra, ya que todo lo que hacemos debe ser para la gloria de Dios, nuestra mirada debe estar en las cosas de arriba (Mateo 6:33). Escoge la mejor parte y deja de afanarte por las cosas de este mundo (Lucas 10:41-42), no desesperes si no ves tus sueños cumplidos, descansa en el Señor, sus planes para tu vida son perfectos (Jeremías 29:11), aunque no sean como tú quieres. 

Oración: Señor amado, ayúdame a estar completa solo en ti, a no darle el primer lugar en mi vida a las cosas del mundo, que mis anhelos y sueños sean conforme a tu voluntad, que mi meta seas tú Jesús. Amén. 

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